La editorial Bloomsbury publica Deathly Hallows en el Reino Unido, su país de origen. Esta edición y la estadounidense se lanzaron globalmente en 93 países. El libro rompió récords de ventas, convirtiéndose en el libro más rápidamente vendido de todos los tiempos. A las 24 horas de su publicación se habían despachado ya más de once millones de copias. El récord anterior, nueve millones en el primer día, lo había obtenido su predecesor.[2]
La Editorial Salamandra, dueña de los derechos de publicación del libro en español, publicó el libro en América Latina, España y Estados Unidos el 21 de febrero de 2008. El mismo día se publicaron además las ediciones en catalán y gallego. Esta edición tuvo una tirada inicial de aproximadamente un millón y medio de ejemplares.[3]
Argumento
- Para más detalles sobre el argumento, véase Argumento de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte.
Una vez allí, comienzan la búsqueda de los horrocruxes, que los obligará a transportarse y esconderse en distintos lugares del Reino Unido. Al quedarse sin pistas por donde continuar, buscan ayuda en el señor Lovegood, quien les explica que el símbolo que han encontrado repetidas veces representa las tres Reliquias de la Muerte: la Varita de Saúco[40] —la más poderosa del mundo—, la Piedra de Resurrección —una piedra capaz de revivir a los muertos— y la Capa de Invisibilidad, entregadas a tres hermanos que se encontraron a la Muerte en un camino. Según la leyenda, quien domine estos tres elementos se convertirá en el «amo de la muerte» y lograría la inmortalidad.
Más tarde, el grupo es capturado y llevado a la Mansión Malfoy, de donde consiguen escapar, averiguando además el paradero de otro Horrocrux. Tras obtenerlo, acuden a Hogwarts al descubrir que allí se esconde otro. Logran destruirlos y se inicia la batalla entre las fuerzas del bien y los magos oscuros. Mientras tanto, Voldemort asesina a Severus Snape, creyendo que así obtendría control sobre la Varita de Saúco, ya que creía que Snape era el amo de ésta al haber matado a Dumbledore. Snape entonces revela su verdadera lealtad —una incógnita que se mantenía a lo largo de la serie—. A raíz de las memorias que le lega este último, Harry aprende que él mismo es un Horrocrux, por lo que debe morir para derrotar al Señor Tenebroso.
En la escena final, Harry se entrega dócilmente y es víctima de la maldición asesina. Sin embargo no muere, sino que despierta en una suerte de limbo donde el espíritu de Dumbledore le explica que el Horrocrux en él había sido destruido. Además, le hace saber que Malfoy, al desarmar a Dumbledore, y por tanto derrotándole, se había convertido en el dueño de la Varita de Saúco (no Snape como creía Voldemort), y Harry se da cuenta de que él, al haberle arrebatado anteriormente por la fuerza sus varitas a Draco (derrotándolo), era el nuevo amo de la varita. Tras esto, el joven mago regresa al mundo real y reinicia la batalla, en la que Voldemort, esgrimiendo la Varita de Saúco, cae víctima de su propia maldición asesina ante la incapacidad de ésta de atacar a su verdadero amo.
El libro finaliza con un epílogo, en el que cuenta la historia de los protagonistas diecinueve años después de la Batalla de Hogwarts, ambientada en el andén 9¾ de la estación King's Cross, cuando uno de los hijos de Harry Potter sube al Expreso de Hogwarts para asistir a su primer año escolar.